¿Cómo diferenciar una buena interpretación de una mala?
¿Cómo diferenciáis una buena interpretación de una mala? Esta pregunta se expuso hace poco en Quora.com. Lo que…
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¿Te has preguntado en alguna ocasión cómo consiguen los mejores actores del mundo llorar de verdad ante la cámara? Hacer que auténticas lágrimas broten de los ojos mientras se está soportando la presión provocada por querer ofrecer una interpretación convincente y honesta en el set (o, incluso, en el propio casting) puede parecernos algo titánico y descorazonador. Pero poner en marcha un sistema de riego como el de Julianne Moore no es tan complicado como aparenta ser.
Hemos indagado entre un puñado de grandes actores de cine y televisión sobre cuáles son sus trucos para invocar el llanto. Algunos son capaces de llorar de forma automática; otros necesitan un continuo entrenamiento en el que apoyarse para que cada toma sea mejor que la anterior. Quédate con todos los truquitos que te vamos a facilitar a continuación para que tú también te conviertas en un auténtico llorica.
Existe un ingrediente fundamental en el lloro que, además. funciona también como truco: Hidratación. Sin suficiente líquido en tu sistema tu cuerpo será incapaz de activar los conductos lagrimales. “Cuando estaba en la escuela de arte dramático de Nueva York”, recuerda Sterling K. Brown, ganadora de un Emmy, “Andre Braugher vino a dar una charla. Nos dijo 'Si queréis llorar debéis estar hidratados. Tenéis que beber, literalmente, litros de agua. Porque si no hay agua dentro, no habrá agua que sacar fuera.” Sterling bebe cantidades ingentes de agua en el set de rodaje para crear lo que él ha apodado 'la lágrima de Denzel'. ¿Quieres interpretar como Denzel Washington? ¡Bébetelo todo!
“Si enfocas toda tu cabeza sólo en ¿Qué voy a hacer para llorar?', entonces no te saldrá nada”, nos dice Brad Calcaterra, profesor de interpretación en Nueva York. En su Estudio, en el que se enfoca en desmontar los miedos y las limitaciones de los actores frente a la cámara, Calcaterra alienta a sus alumnos a aceptar cualquier emoción que surja durante una escena. “Si estoy trabajando un momento muy específico con el actor en el que esa emoción tiene que estar presente, me empleo en llegar a un lugar donde el cuerpo se relaje, respire y que toda la concentración esté puesta solamente en el aquí y ahora. En el momento en que el actor se pone a pensar 'Aquí tengo que llorar' se está enfocando sólo en el resultado y no vive la realidad emocional del momento”.
“Hay personas que están emocionalmente muy accesibles, personas que lloran una vez a la semana, algunas una vez al día. Sencillamente son así", dice Mike Colter, protagonista de la serie de Netflix 'Luke Cage', quien admite no ser una de esas personas. “Debes conocer tus resortes. En tu vida real, cuando algo te conmueve o te emociona, debes memorizarlo. De ese modo podrás recurrir a ello cuanto te haga falta”.
Nota: Este puede ser un terreno resbaladizo. Inspirarte en algo personal en vez de en tu imaginación. Si estás interpretando una escena intensa que se asemeja demasiado a tu vida personal, utilizar esa experiencia puede sumirte en un sentimiento personal de mucho dolor, ira e, incluso, en una depresión. Coge suficiente distancia de tu recuerdo como para no quedar a su merced y no volverte emocionalmente inestable hasta el punto de que no puedas rodar otra toma.
Mike Colter también comenta que, al no considerarse un actor del Método, confía en técnicas como las circunstancias imaginarias de Sanford Meisner o el poder de la imaginación de Stella Adler. “Una vez que te hayas preparado en eso, llorar será fácil”, dice. El proceso es simple: Sitúate a ti mismo en un escenario imaginario que pueda suscitarte emociones intensamente tristes, que pueda conmoverte. La mejor parte de eso es que te pertenecerá sólo a ti. “Puede ser algo que no tenga nada que ver con la escena, y ese será tu secreto”, explica Colter. “Nadie tiene que saber por qué estás sollozando o gritando. ¡Podrías estar llorando por tu gatito que acaba de ser golpeado en un saco con un martillo! Si en la escena estás en un funeral y estás llorando, nadie te va a parar para preguntarte por qué estás llorando”.
No olvides que tu material proporciona todo lo que necesitas para navegar por cualquier emoción que pueda surgir, orgánica o artificialmente, en escena. Sterling K. Brown dice que él tira tanto de experiencias personales como de su imaginación “tratando de transformar un dolor propio y personal en algo artístico”, pero combinándolo con “las circunstancias dadas del personaje... Puedes, a veces, oscilar entre los dos, uno puede solaparse al otro”. Mientras estés preparando tu personaje y resolviendo las cuestiones básicas (Cómo, Qué, Cuándo, Dónde, Por qué), descubre aquello que en el carácter de tu personaje puede empujarte al llanto.
La ganadora de un Oscar Marion Cotillard se inventó una extensa historia de fondo para su personaje en "Dos días, una noche". Después de estudiar detenidamente el guion y ensayar sus líneas, la actriz rellenó los detalles personales de la depresiva Sandra, incluyendo todo lo que le pudo suceder en su vida con anterioridad a las eventualidades que se muestran en la película. “Escribí su vida anterior”, nos contó hace poco. “Escribí escenas que podría utilizar más tarde si necesitaba algo donde respaldarme para poder romper a llorar de la nada. Necesité construir una estructura de historias que pudiera usar cuando necesitara alcanzar una u otra emoción”. Aquella técnica claramente funcionó: Cotillard obtuvo su segunda y bien merecida nominación al Oscar por aquella interpretación.
Sin importar si "aflora una solitaria lágrima o las lágrimas nos salen a borbotones", dice Calcaterra, “lo que anhelamos es un momento de vulnerabilidad”. De hecho, la vulnerabilidad es más importante que la producción de lágrimas, por reales que éstas sean. ¿En cuántas ocasiones te has conmovido viendo una escena en el cine o en la televisión en la que no había ni un sólo actor que llorara? La vulnerabilidad de esos actores es tan profundamente honesta que pueden generar un sentimiento en otros incluso sin dejar caer una sola lágrimilla.
La directora de casting de "Imperio", Leah Daniels-Butler, nos dice que en la sala de castings “Si son sinceras y provienen de la verdad” las lágrimas son bienvenidas. Pero la clave está en ¡no fingirlas! “Si la escena marca que tienes que llorar y no puedes evocar esa emoción, entonces, con toda razón, puede ser que no sea ese el objetivo final. Simplemente no tiene que interesarte ser falso. Si en el guion pone que tu personaje 'se emociona' o 'frena las lágrimas' y sientes que no puedes llegar hasta ahí, no lo hagas. Cuando la gente hace eso, resulta un poco insoportable, como 'pero ¿qué puñetas estás haciendo?'”.
Según Calcaterra, “Toda persona, actor, ser humano, nace con la capacidad de sentir cualquier emoción: tristeza, pérdida, lástima, envidia, celos, aflicción”. Poder sentir esas emociones en un abrir y cerrar de ojos requiere práctica y dar pasitos pequeños. No vas a llorar como Meryl Streep en tus primeros intentos, pero debes seguir trabajando en ello.
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